Llamamos arte abstracto a un estilo de la expresión de las artes plásticas (pintura y escultura) principalmente, que en lugar de representar figuras concretas y reconocibles del mundo real (como hace el arte figurativo), propone una realidad distinta a través de un lenguaje propio e independiente de formas, colores y líneas.
El primer pintor abstracto considerado como tal fue el lituano Mikalojus Konstantinas Čiurlionis, cuyas primeras obras abstractas datan de 1904 y quien incursionó también en la escultura.
Pero sería el ruso Vasili Kandinski quien establecería las bases del abstraccionismo como un movimiento artístico coherente, moderno e internacional, a través de lo que llamó “Abstracción lírica” entre 1910 y 1912.
A este movimiento vendrían a sumarse diversas y simultáneas exploraciones artísticas en torno a un “arte puro” en Rusia, Francia y posteriormente Alemania y Estados Unidos.
A pesar de que el arte abstracto engloba una cantidad importante de tendencias, propuestas y estilos, pueden resumirse sus características en:
Una gran consciencia de las formas y los colores, utilizados a voluntad para escapar de la realidad concreta.
Las esculturas abstractas se apoyan en el principio de la tridimensionalidad y en la geometría, a veces dándole protagonismo al color.
Las pinturas abstractas proponen un lenguaje propio de forma, color y línea cuyas reglas pertenecen al artista.
Las obras abstractas exigen del espectador que se aproxime a ellas de modo intuitivo, menos tradicional.
El arte abstracto rompió con la necesidad de representar objetos concretos, dando cabida a los pensamientos y las nociones mentales más difusas.